El Bachillerato de la LOE

OBJETIVO: BLANQUEAR LAS ESTADÍSTICAS SOBRE EL FRACASO ESCOLAR

Las medidas dadas a conocer por la Ministra de Educación y Ciencia en el día de ayer sobre la reforma del Bachillerato invitan al pesimismo. El Ministerio admite que las cifras de fracaso escolar en nuestro país son preocupantes, de las más altas de Europa, y que, de seguir así, va a ser difícil que España cumpla con los objetivos de Lisboa de cara a 2010. ¿La solución? Resignarse ante el fracaso escolar y poner en marcha una serie de medidas que rebajarán todavía más la exigencia académica de nuestro sistema educativo y, de manera muy especial, del Bachillerato.

Cuando hace meses el Ministerio lanzó a la opinión pública esta propuesta, la mayoría de la comunidad educativa reaccionó de la misma manera: el buenismo también se había apoderado del Ministerio de Educación, impulsando medidas que van contra el trabajo docente y contra los propios alumnos, pues el fracaso escolar no se elimina por la vía de la desaparición de todo tipo de exigencias. A no ser, y eso es lo que nos tememos, que el Ministerio de Educación esté ahora mismo mucho más preocupado por el blanqueo de las estadísticas que por la mejora del rendimiento de nuestros alumnos y alumnas.

Los objetivos de Lisboa –según el MEC- tienen que cumplirse al precio que sea, y si nuestra tasa de fracaso escolar es alta habrá que hacer todo loo posible para que baje a golpe de decreto.

El presidente del Gobierno hablaba también ayer de que la situación de la economía española estaba –decía- a la altura de la Championes League. Con medidas educativas como ésta, la enseñanza seguirá instalada en la Segunda División B.

FEDERACIÓN DE ENSEÑANZA DE USO
Madrid, 12 de septiembre de 2007
 

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