20 Enero
20 Enero 2026 por FEUSO | Enseñanza concertada
La detección del alumnado con Altas Capacidades (AACC) es un asunto de vital importancia en el ámbito docente. Actualmente, la atención a la diversidad se encuentra en un punto de inflexión y es objeto de un debate recurrente. Si bien es cierto que el marco jurídico de la LOMLOE apuesta por la inclusión plena, la realidad en las aulas refleja una brecha entre las expectativas teóricas y los recursos reales destinados a identificar, diagnosticar y atender a estos estudiantes.
¿Por qué se delega la detección en los docentes?
La respuesta parece obvia: el profesor es quien está en la "primera línea" de interacción. Sin embargo, desde FEUSO consideramos que esta premisa es insuficiente. Se está cargando al profesorado con una responsabilidad que no debería ser exclusiva de su labor y para la cual, en muchos casos, no se les ha dotado de la preparación necesaria.
Existen diversos motivos por los que la identificación de este alumnado puede pasar inadvertida en el aula. Analizamos los puntos clave:
● Déficit en la formación inicial y continua: Es probable que, durante su etapa de preparación universitaria, el docente no haya recibido formación específica sobre AACC. Esto se debe a planes de estudio desactualizados o a que esta temática no suele figurar como prioritaria en los programas de capacitación.
● Sesgos en el perfil del alumno: Existe el falso mito de que las altas capacidades siempre van asociadas a un rendimiento académico excepcional. Por el contrario, muchos alumnos pasan desapercibidos al no generar conflictos, o bien son etiquetados erróneamente como "conflictivos" debido a comportamientos disruptivos derivados de la desmotivación.
● El estigma del "etiquetado": El concepto de etiqueta genera recelo en el profesorado. Existe el temor de que, al identificar oficialmente a un niño, se depositen sobre él expectativas desproporcionadas que deriven en presión emocional o estigmatización social.
● Priorización de las dificultades de aprendizaje: El sistema empuja a los docentes a centrarse en los alumnos que no alcanzan los objetivos mínimos. Ante currículos extensos y la presión por cumplir el programa, las necesidades de enriquecimiento de las AACC suelen quedar en un segundo plano. No es una negligencia del profesor, sino una consecuencia de la saturación del sistema.
● Escasez de recursos y apoyo especializado: El acceso limitado a materiales específicos y la falta de refuerzo profesional provocan que el docente se sienta desbordado y sin herramientas para abordar la situación con garantías.
● Complejidad del diagnóstico: Identificar las AACC no es una tarea de observación simple ni se resuelve con un manual básico. Es un proceso técnico complejo que exige la intervención de especialistas y una evaluación multidisciplinar profunda.
Conclusión y propuesta
Desde FEUSO subrayamos que la identificación del alumnado con altas capacidades debe ser un proceso colaborativo entre docentes, familias y especialistas. Para que esto sea efectivo, las administraciones educativas tienen la obligación de proporcionar los recursos técnicos y humanos necesarios.
Solo mediante el trabajo conjunto y el apoyo institucional real podremos garantizar que estos alumnos reciban la atención necesaria para alcanzar su máximo potencial.
Fuentes:



