Entrevista a Jesús Muñoz de Priego, autor del libro "Libertad de enseñanza… ¡para todos!"

02 Marzo

02 Marzo 2017 por FEUSO | Enseñanza privada

Asesor jurídico de Escuelas Católicas de Sevilla y vinculado a la educación desde hace muchos años, Jesús Muñoz de Priego Alvear acaba de publicar un nuevo libro, "Libertad de enseñanza… ¡para todos!", en el que aborda cuestiones relacionadas con la educación de gran actualidad y de gran calado social y educativo. En FEUSO le hemos hecho esta entrevista para que nos explique el contenido de su libro y, además, nos hable de la situación actual por la que atraviesa la libertad de enseñanza en nuestro país.

Muñoz de Priego se sirve de su dilatada experiencia jurídica y educativa para comentar cuestiones que están en el fragor del debate educativo y que suelen abordarse muchas veces de manera simplista y demagógica.

           

FEUSO.-¿Por qué sigue molestando a determinados colectivos hablar de libertad de enseñanza?

 

Muñoz de Priego: Pues supongo que en realidad porque esos colectivos lo que pretenden es limitarla o eliminarla y aún hoy en día es incómodo socialmente hablar explícitamente de limitar las libertades de los ciudadanos, aunque sea eso precisamente lo que buscan.

La defensa que se hace desde determinadas posiciones sociales y políticas a favor de una escuela pública única, como un modelo excluyente, no es más que eso, el ataque frontal a una libertad pública, porque esa escuela pública única es totalmente incompatible con la libertad de enseñanza. Si solo hay un modelo de escuela, con un único ideario, el de titularidad de la Administración pública, no se podrá elegir, y precisamente esa posibilidad de elegir entre idearios diversos, de acuerdo con las propias convicciones, es la libertad de enseñanza.

Ojalá al menos fueran claros y salieran a la luz pública manifestando que están en contra de la libertad de enseñanza y de que los padres puedan elegir en lo fundamental (el ideario, la propuesta educativa singular del centro, el proyecto de hombre y mujer que ofrece).

 

P.- En su libro afirma que el ideario “es el elemento nuclear de la libertad de enseñanza”. ¿Por qué?

 

            R.- El ideario es el elemento fundamental y definidor de la libertad de enseñanza. Es lo que justifica la existencia de los centros de iniciativa social, para que efectivamente se practique esa libertad de enseñanza y los padres puedan elegir, y también su financiación con fondos públicos, para que esa elección no venga previamente determinada por condicionantes económicos, y puedan elegir todos y no solo quienes tienen recursos.

            Me preocupa que en determinados debates sobre la concertada se pueda dar un olvido interesado de este elemento fundamental o se le minus valore en beneficio de otros argumentos menores, de buscar lugares comunes... La escuela concertada no se justifica en que sea mejor o peor que la de titularidad de la Administración pública, sino en que es cualitativamente (de cualidad, no de calidad) distinta. El ideario la hace distinta. La libertad de enseñanza debe suponer la existencia de múltiples idearios entre los que elegir, frente a la imposición de uno único.

 

P.- ¿Cree que existe algún modelo de escuela aséptica y neutra?

 

            R.- Claro que no. No es posible. Empezando por el currículum que siempre supone un ejercicio de selección y omisión y descarte interesado, el contenido de las materias, y aun los propios docentes, que no pueden dejar sus planteamientos ideológicos en el perchero de la puerta de la clase.

            La neutralidad en educación es un concepto que se niega a sí mismo, porque la opción por esa supuesta neutralidad, por educar al margen de determinados planteamientos ideológicos de máximos o de excluir, por ejemplo, el elemento de la trascendencia, ya se convierte en una opción entre otras. ¡Ojo! tan legítima y respetable como la de una enseñanza confesional, pero igual de partidista.

            Hoy día está claro que la pregunta no es ¿escuela ideológica o no ideológica?, sino ¿qué tipo de ideología va a tener la escuela? y a continuación, inmediatamente, surge la segunda cuestión: ¿quién va a elegir esa ideología? ¿La Administración educativa en una escuela pública única o los padres en el ejercicio de la libertad de enseñanza?

 

P.- ¿Invierten lo mismo las Administraciones en las dos redes de centros sostenidos con fondos públicos, la pública y la concertada?

 

            R.- Ya sabemos que no. En media nacional, el coste que se gasta la Administración en una plaza de sus centros púbicos está sobre los 6.000 € y en la concertada en torno a los 3.000 €. La diferencia es escandalosa.

            Pero fíjese, hay quien ve ahí un argumento para defender la permanencia de la concertada, porque resulta más barata al erario público. Yo no estoy de acuerdo. El fundamento de la concertada está en la libertad de enseñanza y en que ofrece algo que la pública nunca podrá ofrecer, un ideario singular y distinto.

Por el contrario, creo que es ineludible exigir el abono por parte de la Administración de la totalidad de los costes que conlleva la prestación del servicio educativo. Ese es el fundamento del principio de gratuidad que hoy se está incumpliendo por la Administración. No es que sea una reclamación legítima, es que es obligado frenar esta discriminación deshonesta, no ya a los centros concertados, sino fundamentalmente a los alumnos que acuden a sus aulas en el ejercicio de la libertad de enseñanza.

 

P.- ¿Por qué es tan válido para la sociedad el sistema de conciertos?

 

            R.- El sistema de conciertos educativos es muy mejorable, porque en su regulación -que sigue estando en el tándem LODE-Reglamento de conciertos, que la LOE no hizo más que profundizar- se establecen claras limitaciones al desarrollo del ideario, lo que resulta paradójico, porque, como hemos dicho, esa es la razón de ser de estos centros y éste es el instrumento para su desarrollo. El sistema de conciertos necesita mejoras indudablemente, pero con ellas, parece que puede ser un buen sistema para garantizar el ejercicio de la libertad de enseñanza, y frente a otras propuestas, como el cheque escolar, se ha constatado su viabilidad, su aplicabilidad inmediata y parece que protege mejor principios como la gratuidad, la igualdad y la estabilidad del sistema, que a estas alturas no debieran cuestionarse.

 

"Libertad de enseñanza… ¡para todos!"

Jesús Muñoz de Priego

Punto Rojo. Sevilla (2017)

126 págs.

 

 

 

 

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